Sobre el Autor

Una declaración desde el abismo de las palabras

No escribo para explicar el mundo.
Escribo para oscurecerlo. Para envolverlo en niebla. Para revelar lo que solo puede verse con los ojos cerrados.

Creo en la belleza de lo roto, en las grietas donde florecen los secretos.
Creo que cada historia es un umbral, y que cruzarlo requiere más valor que permanecer en la orilla de lo conocido.

Escribo para los que escuchan los silencios.
Para los que sienten que hay algo más, algo que no se puede nombrar pero sí intuir.
Para los que no huyen de la sombra, sino que la acarician como a una vieja amiga.

Rechazo la luz plena. Prefiero el crepúsculo, la penumbra donde los contornos tiemblan y todo puede transformarse.
La claridad destruye el misterio. Y el misterio es la sangre de mis palabras.

No busco finales felices.
Busco verdades veladas, heridas que hablan, y preguntas que no necesitan respuesta.

Mis relatos no tienen moraleja. Tienen ecos.
Y si algo queda cuando cierras el libro, que sea una sensación leve, como el roce de un hilo rojo atado al alma.

Porque escribir, para mí, es convocar lo invisible.
Y quien me lea, que sepa: no encontrará certezas.
Encontrará reflejos.
Sombras.
Y, quizás, a sí mismo.